Skip to main content

Qué es la intolerancia a la lactosa y cómo afecta al bienestar

La intolerancia a la lactosa se manifiesta cuando hay un déficit de cantidad de lactasa en el intestino delgado y este es incapaz de descomponer y absorber correctamente el azúcar natural de la leche. Los síntomas son malestar general, náuseas, hinchazón, flatulencias, gases, espasmos y diarrea después de consumir productos lácteos.

Las causas principales de la intolerancia a la lactosa son que el organismo ya no fabrica o fabrica menos lactasa, aunque esta enzima de forma natural vaya disminuyendo su producción con el tiempo. A partir de los 12 años un 80% de la población del Mediterráneo se vuelve intolerante a la lactosa, por lo que se recomienda que la leche sea un alimento ocasional llevando mayoritariamente una alimentación sin lactosa. Lo que no sabemos en muchísimos casos es dónde está la lactosa aparte de en la leche y sus derivados, y más difícil es aún cuando los alimentos cada vez son más refinados, procesados y modificados.

Los retos de cambiar los hábitos alimentarios tras el diagnóstico

Tras ser diagnosticado de intolerancia a la lactosa, el gran reto para lograr una alimentación sin lactosa es aprender a leer minuciosamente las etiquetas de los alimentos y evitar la leche y sus derivados y alimentos sospechosos como los embutidos, según qué panes industriales, la bollería y los ultraprocesados, ya que no puedes saber la cantidad de lactosa que hay en ellos.

El cambio de hábitos alimentarios al ser intolerante a la lactosa llevará otro reto, el de mantener una dieta (considerado dieta lo que comemos cotidianamente) adecuada de calcio y vitamina D, y desde el health coaching podemos lograrlo desde una visión constructiva y no tanto restrictiva y de castigo, donde aparte de la alimentación como tal, hay suplementos que pueden beneficiar el bienestar y la absorción de la alimentación como enzimas digestivas y probióticos.

Cómo el health coaching facilita la adaptación a una alimentación sin lactosa

Llega el momento de modificar los hábitos de vida controlando los alimentos que consumes. Hará falta un cambio de hábitos alimentarios y revisar los componentes que aparecen en las etiquetas de los productos, y evitar al máximo los productos que llevan lactosa, y desde el health coaching te ayudaremos a hacerlo.

Aparte de revisar las etiquetas para lograr una alimentación sin lactosa, es importante tener recursos como la página web médica acreditada Lactosa.org, de la Asociación de Intolerantes a la Lactosa (ADILAC). La página ofrece un semáforo alimenticio para lograr una alimentación sin lactosa que sitúa a la leche y derivados, helados, la mantequilla, productos como el pan, los embutidos o dulces de pastelería en rojo en el semáforo.

Además, el health coaching te explica el porqué de las cosas para crear bienestar y una alimentación sin lactosa de manera constructiva tanto para la salud como para la motivación de quienes son intolerantes a la lactosa. Un cambio de hábitos alimentarios no es fácil.

Desde el health coaching te explicamos que la falta de leche en la dieta, aparte del calcio, puede producir falta de vitamina D (necesaria para la absorción del calcio), riboflavina y proteínas, así pues se recomiendan productos sustitutivos como las sardinas, el salmón, las espinacas, el brócoli, los garbanzos, las judías, el pan integral, la yema del huevo, las almendras, el gomasio (semillas de sésamo), las algas marinas, y para conseguir la vitamina D el hígado de bacalao, los champiñones, las sardinas, etc. La vitamina D se puede absorber exponiéndose al sol 10 minutos al día sin protección solar.

Los productos sin lactosa también son una opción, y en este sentido se tienen que consultar las marcas que ofrecen productos de ese tipo, recetas seguras y datos de restaurantes sensibilizados con la intolerancia a la lactosa.

Estrategias para mantener la motivación y la constancia en el cambio de hábitos

Para lograr un cambio de hábitos saludables y eliminar la lactosa de tu dieta la norma número uno es tener una despensa saludable e intentar implicarla con curiosidad con productos aptos que te hagan disfrutar comiendo sin lactosa, una lista de restaurantes o una plataforma que te ayude a encontrarlos allí donde estés, y si en uno de ellos no lo tienes claro sigue la norma de comer aquello que reconocería tu abuela cocinado limpio (no salsas) excepto la leche y sus derivados.

La mentalidad no tiene que ser de castigo sino de que la dieta es aquello que comemos de manera cotidiana, y que aunque sea un gran cambio de hábitos alimentarios son cambios saludables que nos acompañarán toda la vida y nos proporcionarán salud, y pensado fríamente esto lo debería hacer gran parte de la población y no lo sabe.

Qué suerte si te das cuenta y aprendes ¿no?

Los beneficios de una alimentación sin lactosa no solamente son a corto plazo por no encontrarte mal, sino que son a largo plazo para tu salud en general. Este susto de cambio de hábitos alimentarios debe verse como una toma de consciencia, ya que el cuerpo es la máquina más perfecta que existe pero no tenemos ni idea de cuidar su complejidad. Y no es tan difícil, lo que nos lo ponen difícil modificando muchos alimentos que nos llegan de la naturaleza, debemos reaprender con la idea de que hay que simplificar lo que compramos y hacer rico lo que comemos como un proceso inteligente, no frustrante.

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad