Trastornos psicológicos y coronavirus.

TRASTORNOS PSICOLÓGICOS Y CORONAVIRUS
Como ya ocurrió con la crisis económica de 2008, son muchos los profesionales de la salud mental que aseguran que los casos de esta clase de patologías experimentarán un aumento considerable en los próximos meses o años. De hecho, ya se ha detectado en los centros de atención primaria un incremento (de cerca del 15 por ciento) de las consultas relacionadas en las que se receta algún tipo de ansiolítico o hipnótico.
 
Las mayoría de las consultas se referían a situaciones de ansiedad e insomnio. Se trata de dos trastornos que resultan normales dada la situación que vivimos por la pandemia de coronavirus. Y es que la crisis económica está dando sus primeros pasos y nos afecta a todos. Son muchos los que ven como pierden su trabajo, tras meses de incertidumbre en los que han padecido un auténtico miedo al futuro. Un futuro incierto que a cada día que pasa se acerca más a un presente nada halagüeño.
 
Cómo hacer frente a la crisis económica por coronavirus.
A medida que se iba avanzando en la desescalada, los casos consultados por ansiedad o insomnio iban reduciéndose. Hasta este momento, la medida que más se prescribía era la psicoterapia. Con esta se pretendía invitar al paciente a ver el lado bueno de las cosas, a tener una actitud positiva y proactiva frente a la incertidumbre. No obstante, cuando los casos se agravaban, se recetaba medicación, tanto para la ansiedad como para el insomnio. De esta forma, el consumo de ansiolíticos e hipnóticos ha sufrido un repunte durante los meses más duros del confinamiento. Por el contrario, a medida que las fases de desescalada se iban sucediendo, el consumo se ha reducido notablemente.

 
Los posibles repuntes
Del mismo modo que se baraja la posibilidad que se produzcan repuntes de la pandemia de la COVID-19, es de recibo pensar que se produzca también un repunte de los casos de trastornos psicológicos o que quien ya padezca uno este se agrave. Y no solo eso. La crisis económica, que no ha hecho más que empezar, se prevé dura y larga. Ante esta situación y con la experiencia de la crisis económica de 2008 como referente, deberemos presuponer que la salud mental de la población se verá afectada en gran medida.
 
No se podrá hacer frente a esta próxima situación sin que el número de facultativos de la salud mental en nuestro país aumente considerablemente. Así mismo, se deberá reforzar la atención primaria para que se actúe con eficiencia y derivar los casos que así lo precisen a los especialistas. Nos queda un largo camino que recorrer durante los próximos meses o años y debemos estar preparados para ello, tanto la población como los profesionales de la salud. Y esto pasa por aumentar el gasto público en cuanto a la sanidad en general, sin olvidar, como suele pasar, la salud mental.
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