Hace unas semanas recibí un e-mail de una revista digital llamada VICE en la que una de sus redactoras me pedía si le podía responder a unas preguntas desde la postura de Health Coach acerca “el porque todos alguna vez nos hemos apuntado al gimnasio en septiembre para dejarlo a mediados de noviembre”. Ese e-mail más que motivación me causó tristeza, pero le puse la banderilla para contestarlo en otro momento.

Mi primera reacción fue: ¿Todos? ¿Esto es tan común? ¿Aun sucede en ciudades como Barcelona? La salud tiene vacaciones? ¿Qué más da septiembre, enero o marzo? No me puedo creer que aun haya tanta inconsciencia, tanta desinformación o esta falta de compromiso con la salud. La segunda fue: qué suerte tenemos algunos por haber crecido junto a los valores intrínsecos del deporte o a los de una alimentación muy mediterránea.

Pocos días después la redactora me llamó insistiendo en si le podía responder a unas preguntas. Esta vez me sorprendió porque ya no no se dirigía a mi como Health Coach sino también como psicóloga. Solamente para empezar su primera pregunta decía así: ¿Qué mecanismos psicológicos se despiertan en nuestra mente para que a la vuelta de las vacaciones nos apuntemos al gimnasio? Psicólogos o no, después de vacaciones o no, de Barcelona o de cualquier parte del mundo donde las necesidades básicas están cubiertas, todos sabríamos responder a esta pregunta, pero ella quería afirmaciones que justificaran una causa que para mi es injustificable.

Le respondí a todas las preguntas, pero realmente estaba desconcertada, porque yo hubiera preguntado algo así como… ¿dónde narices hemos dejado el compromiso con nuestra salud y por qué nos complicamos tanto la vida? Los gimnasios como castigo, las dietas milagro, el dormir poco, el sedentarismo, el comer y comprar basura, el no saber vivir tranquilos con lo que tenemos, exigirnos hasta la enfermedad (que eso no significa no esforzarse), no respetar o ser conscientes de nuestro punto de partida en cualquier asunto, no sabernos relacionar sanamente ni con los demás ni con nosotros mismos, etc. Todo esto es tan superficial e inhumano que nos mata el sentido común, la salud y la de nuestra sociedad. ¿Como puede ser que nos pueda más el placer instantáneo y los autoengaños “disfuncionales” que el placer de vivir de forma coherente e inteligente con nuestra salud.

No hablo por todos, y reconozco que todos pecamos en algo, pero hay tanto que hacer que no pude no contestar. La salud debe ser movimiento en ciudades como Barcelona y en cualquier rincón del mundo,  y sea de la manera que sea todos debemos participar en él sin querer recibir nada más a cambio que la satisfacción de aportar conciencia para quien la sepa o quiera recibir. De paso, uno también reflexiona y se da cuenta de que puede hacerlo mejor, no solamente para tener o mantener unos hábitos saludables sino para serle fiel aquellas creencias que se alejan de esa manera de cuidarse tan superficial, absurda e inútil que tiene hoy en día el ser humano.

Como psicóloga hablaría de problemas y trastornos asociados a la distorsión de nuestro cuerpo y de la realidad, de la cultura del mínimo esfuerzo y de la falsa creencia de las soluciones instantáneas que se ha apoderado de nuestra sociedad, y por desgracia de nuestra educación. Como Health Coach os diría que deberíamos volver a lo más básico para poder ser más creativos en como manejar nuestro día a día priorizando lo verdaderamente importante y dandole otro significado a los obstáculos, a la incertidumbre y al cambio y sanando nuestros hábitos alimenticios, de descanso y patrones con los que nos relacionamos con nosotros mismos, con los demás y con el mundo. Y como persona os digo que nunca es tarde.

Os dejo el link del artículo que acabaron escribiendo por si lo queréis leer. Espero que más que identificados os transmita que la salud es el bien más preciado que tenemos y que por muy listos e inteligentes que seamos o nos creamos no debemos descuidarla.

https://www.vice.com/es/article/a3qbeb/apuntarse-al-gimnasio-no-ir-espana

Un Health Coach, un entrenador personal, un psicólogo y/o un nutricionista te adentra, te acompaña y te ayuda a quedarte en este camino, pero el dueño de tu salud no es nadie más que TU.

¡Salud y que cumplas muchos más!

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