La dictadura de la felicidad.

Te suena el «debes ser positivo», el «siempre positivo, nunca negativo», el «no te preocupes», el «no estés triste», el «sal de tu zona de confort», etc.? Pues no es oro todo lo que reluce en estas frases, ni tampoco en la vida. Desde hace años que la psicología positiva y el “positive thinking” (pensamiento positivo) invaden nuestro día a día, ¿pero qué es esto? ¿Uno tiene que estar siempre contento? ¿Debemos superar los problemas con la máxima rapidez posible? ¡Ah claro!, que somos más fuertes si no conectamos con lo que nos pasa e intentamos pasar página rapidito. Todos tenemos problemas y no siempre estamos contentos, ¿y qué?

Como habréis notado, algunos psicólogos nos mostramos escépticos sobre los beneficios de las premisas puramente motivacionales, demasiado vacías y carentes de significado, al menos para mi. Son iguales que un porque si o un porque no, no dicen nada. ¿Y conformarse es una manera de vivir? Todos contestaréis que no pero en realidad muchos vivimos en este estado desde hace demasiado tiempo, unos por comodidad, otros por miedo y otros porque debemos hacer lo que toca sin conectar con lo que queremos. Lo que toca, parece que todos debamos vivir la misma historia y que no podemos salirnos del guión, y que además cuando nos suceden cosas desafortunadas o nos demos cuenta no podamos estar tristes, disgustados o enfadados. ¿Para que? Para no tener el guion escrito antes de vivirlo.

Como psicólogos a veces recomendamos películas, libros y tedtalks a nuestros pacientes como herramienta para trabajar su historia, pero como persona nunca compré un libro de autoayuda porque creo que la mayor ayuda es darle sentido a nuestro propio pensamiento y conectar con lo que sucede para poder convivir con las situaciones que se nos presenten, buenas o no tan buenas. Muchas veces reírte más o forzar ser feliz desde el minuto uno en las que no son tan buenas es contraproducente, una carga innecesaria que no te permite avanzar. Pero mucho peor es no saber lo que sucede. Socialmente pasa lo mismo, sociedad  perdida, sociedad vencida.

Aquí no se libra nadie, todos deberíamos cuestionarnos de manera más instintiva y menos social lo que nos sienta bien en vez de achacarnos con el “si no lo superamos es que no lo hemos querido lo suficiente”. ¿Esto ningún psicólogo nunca te lo diría no? Pues eso, fuera culpas y preocupaciones extra y más darte cuenta de lo que te pasa. La dictadura de la felicidad solo es fachada. Cuando las cosas no van bien debemos seguir esforzándonos pero no para tener una sonrisa fija en la cara sino para funcionar hacia donde queremos ir.

Esta semana, como en la consulta de muchos psicólogos de Barcelona y de todo el mundo, ha aparecido la famosa pregunta de ¿»pero esto se supera”?. A veces mi respuesta es si y a veces es no, pero el discurso de después siempre es que la manera de hacerlo es funcionando más que dejándolo de intentar únicamente con la mente. Aunque el pensamiento sea muy poderoso, ¿se supera algo diciéndote miles de veces a ti mismo un «debo superarlo debo superarlo debo superarlo» «he de estar contento he de agradecer he de estar contento”? ¿O es más eficaz respetar como nos sentimos y funcionar desde donde conscientemente nos encontramos aunque nos cueste muchísimo?

Con aquello que no se supera solo podemos convivir con ello encontrando nuestra manera y lugar de estar en la nueva situación, a veces irreversible. Es muy cruel decirle a una persona que esta teniendo un mal momento que deje de quejarse y que sonría, ¿verdad?. Pues no te lo hagas a ti mismo y funciona. Ahora bien, funcionar sin tener miedo a lo que vendrá  solamente es posible con una mente positiva y enfocada a la acción, y así llegaran las buenas noticias. No te autoexplotes, porque agota más el preocuparse de manera excesiva sin mover ficha que no moverla aunque estemos en baja forma.

Me doy cuenta que en Barcelona y en las sociedades occidentales tanta autoexigencia genera problemas sobre los problemas, y que tanta frialdad e individualismo capan nuestra sensibilidad obstaculizando el mejor remedio emocional, las emociones y la consciencia. Al fin y al cabo todos tenemos las mismas preocupaciones, pero debemos saber que sucede y diferenciar lo que son problemas de lo que son dramas, y como tal actuar de la manera más saludable posible aunque no nazcamos preparados para según que situaciones. Ya sean problemas o dramas, algunos pacientes por miedo a sufrir más me preguntan ¿pero voy a tener recaídas?, y mi respuesta es «días de mierda los tenemos todos». ¿O no? Pregúntatelo a ti mismo.

Si eres positivo que no sea de palabra, que sea de hechos que salgan de tu consciencia, las buenas noticias llegaran antes.

Buen viaje desde allí donde estés y hasta donde quieras llegar.

 

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