El egoísmo del deportista

By 11 octubre, 2021octubre 26th, 2021Psicología y Coaching del Deporte
egoismo

El deporte, ¿es un aliado o un enemigo?

Hay quienes creen que el ejercicio y el deporte no son más que una forma de mantenerse saludables, ejercitándose durante media hora o una hora al día, y evitando que la sedentariedad de este mundo los convierta en un blandiblú.

Por otro lado, también hay quienes pueden haber ido demasiado lejos, permitiendo que practicar deporte se convierta en su filosofía de vida y su máxima prioridad, y relegando a un segundo plano su vida y sus relaciones personales.

¿Puede ser positivo ser egoísta para hacer deporte? ¿En qué sentido puede ser algo bueno dedicarle tiempo de manera “egoísta” a tu cuerpo, y en qué sentido no?

En este artículo, me gustaría hablarte de “el egoísmo del deportista”, e indagar en cuándo llega demasiado lejos esa actitud.

La importancia de dedicarte tiempo

Siendo completamente honestos, durante el último mes, ¿cuántas veces has dicho “tengo que encontrar el hueco para hacer deporte”?

Puede que antes fueses una persona deportista, o puede que no hayas levantado una pesa o salido a correr en tu vida. En cualquier caso, es probable que uno de los motivos por los que ahora no practicas ningún ejercicio sea la falta de tiempo.

Responsabilidades como el trabajo, la familia, el cuidado de los hijos, las tareas diarias… pueden hacer que cada vez tengas menos tiempo para dedicarte a ti y al cuidado de tu propio cuerpo.

Pero, ¿qué pasaría si te dieses la oportunidad de ser “egoísta” durante solo un ratito al día?

Practicar deporte no solamente hace que te sientas bien con tu cuerpo. También te ayuda a liberar endorfinas, que son las causantes de la felicidad -químicamente hablando-. Y, ¿verdad que cuando eres feliz, contagias esa felicidad a tu entorno?

Sé un poco egoísta, por el bien de todos. Dedícate tiempo, haz ejercicio, libera esas endorfinas y contagia de buen rollo a todo tu entorno después.

El equilibrio en el deporte

Por muy buena que sea, cualquier actividad que se practica sin equilibrio puede convertirse en nociva. No importa lo bueno que sea para el cuerpo o para la mente: su abuso puede ser malo.

Y con el deporte pasa exactamente lo mismo.

Si bien, ser un poco egoísta y dedicarte tiempo para practicarlo puede ser positivo, pasarte de egoísta puede ser desastroso.

Y es que hay quien lleva el deporte demasiado lejos en su vida, lo sitúa como su máxima prioridad y pierde de vista aspectos de su vida que son mucho más importantes.

Dejar en un segundo plano el trabajo, los amigos o, incluso, la familia por practicar ese deporte que tanto te gusta, es haber llegado demasiado lejos.

Y es que, aunque el ejercicio puede darte mucho (más fuerza, más energía, más vitalidad, más felicidad…), también puede quitarte mucho si haces de él tu prioridad, pierdes el equilibrio y te conviertes en alguien egoísta.

Si participar en esa carrera te tiene absorbido, llevas meses sin prácticamente estar en casa porque trabajas o entrenas, has olvidado tus responsabilidades y solo piensas en esa competición, mucho cuidado.

Recuerda que, a no ser que seas un deportista de élite, hacer que sea la principal actividad a la que dedicas tu vida sea el deporte, puede ser una mala idea.

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