Muévete y todo el resto también lo hará.

Vivir en una ciudad tiene sus ventajas y sus  inconvenientes, y somos nosotros los que tenemos el poder de decidir cómo queremos vivir lo que hemos decidido vivir, aquí está la gracia. Barcelona es una ciudad maravillosa  pero desde hace tiempo que pienso que la autoexigencia le esta ganando terreno a la disciplina, y no precisamente por nuestra culpa. Digo esto porque en las consultas de los psicólogos vemos toneladas de dosis de frustración que vienen dadas más por no llegar a lo que pretendemos hacer o necesitamos conseguir para vivir dignamente (preocupación), que no por la disciplina en la que estamos inmersos (acción).

Disciplina. Nombre femenino

  1. Conjunto de reglas de comportamiento para mantener el orden y la subordinación entre los miembros de un cuerpo o una colectividad en una profesión o en una determinada colectividad.
  2. Conjunto de reglas o normas cuyo cumplimiento de manera constante conducen a cierto resultado.

Parece que en este artículo pretenda hablar de los obstáculos del sistema laboral para nuestra salud cuando el realidad de lo que quiero hablar es de alguna consecuencia de esta realidad, de la frustración, de no llegar a todo mientras nos volvemos sedentarios. Parce contradictorio.

Psicólogos o no, todos sabemos los beneficios que tendría para nosotros la reforma horaria, donde podríamos dormir más y poder usar una pizca de tiempo para poder realizar ejercicio físico y socializarnos sin tener que restarle horas al sueño. De momento las horas para hacer ejercicio las sacamos (si las sacamos) bien temprano o del final del día, sino es que recortamos nuestra hora de comer a mediodía. ¿Súper disciplina eh? ¿Cuál es la tuya?

Vamos a desglosar una cuestión antes de explicar qué podemos hacer con esta realidad que nos conduce al sedentarismo y/o a unos niveles altos de autoexigencia y por consiguiente de frustración. No es lo mismo actividad física, ejercicio físico y deporte. La información es psicoeducación para nuestra autoexigencia.

La actividad física es todo movimiento del cuerpo que hace trabajar a los músculos y que requiere más energía que estar en reposo (caminar, correr, bailar, nadar, yoga, tareas domésticas, etc.). A ejercicio físico se le llama a cualquier actividad física que mejora y mantiene la aptitud física, la salud y el bienestar de la persona más allá de la actividad física. Y deporte, es una actividad reglamentada, normalmente de carácter competitivo, que puede mejorar la condición física de quien lo practica, y además tiene propiedades que lo diferencian del juego. Acto y seguido estaréis esperando que os diga las cantidades necesarias de cada una recomendadas por la OMS para poder introducir un plus de autoexigencia en vuestra disciplina, pero no lo voy a hacer.

Para empezar pido que cada uno sea muy sincero consigo mismo para no crear más prisas físicas y asfixias mentales. En segundo lugar pido no dudar de que las tres pueden ser introducidas en nuestra disciplina sin importar la dosis entre ellas pero si su mantenimiento en el tiempo. Y en tercer lugar os pido que abráis la mente ante la eficacia de la HIIPA (siglas en inglés de actividad física ocasional de alta intensidad), que consistiría en llevar el HIIT (entrenamiento de alta intensidad) a las rutinas cotidianas, convirtiendo el ejercicio físico en actividad física ocasional.

Un equipo internacional de investigadores, en el último editorial del British Journal of Sports Medicine, defendían el llevar la ciencia del entrenamiento por intervalos de alta intensidad a la vida cotidiana para ayudar a las personas poco aficionadas al deporte o al ejercicio físico (gimnasio), como también a aquellas con problemas de peso o problemas de salud. Vamos a ver cómo.

Dentro de la HIIPA podemos encontrar casi cualquier rutina cotidiana que implique moverse, pero para cumplir con esta disciplina los intervalos de actividad física vigorosa (de apenas de un minuto) deben ser combinados con otros de descanso y actividad más suave, siendo su totalidad de unos diez minutos y repetidos entre tres y cinco veces al día. A partir de aquí échale imaginación a tus posibilidades, porque el beneficio es triple, más salud y no inviertes tiempo ni dinero.

El objetivo de todo esto no es poderle más exigencia a la vida sino todo lo contrario, pretende acercar nuestro día a día a la mejora de nuestro estado físico y salud en general. Ponle imaginación y deja el coche a mayor distancia de tu destino, baja un par de paradas de transporte público antes, sube tres pisos a pié y a ritmo y el resto en ascensor, date carreras mientras paseas al perro, pasa la aspiradora o saca la basura a ritmo, carga con la compra y aparca lejos de la puerta del supermercado y regresa rápido, etc. Como veis la diferencia de esta practica es hacer lo que ya hacemos “en modo alta intensidad” de manera que se nos entrecorte el aliento y nos suban las pulsaciones.

Y si ha todo esto lo combinas con ejercicio físico moderado o deporte un par o tres de veces a la semana, esto es un autentico lujo para tu salud. Cuando hablo de lujo para la salud no hablo de peso y de agradabilidad social por nuestra talla, hablo de calidad del sueño, de equilibrio hormonal, de claridad mental, de reducción de grasa en menos tiempo, de mejorar la aptitud cardiorespiratoria, de regular la glucosa y la resistencia a la insulina, de potenciar el tono muscular y liberar testosterona, de mejora la capacidad de concentración, de crear dosis de serotonina, de mejorar la salud de nuestros intestinos, etc.

Yo creo que en ciudades como Barcelona, donde la población no ultramobilizamos, debemos aprovechar las posibilidades que tenemos para poder mantener a flote nuestra salud a la vez que educamos la de los demás con el ejemplo, simplemente es tomar la decisión de adaptar nuestra rutina a nuestra salud. Autoexigirnos y resignarnos no ha funcionado, igual que no funciona pagar una cuota de un gimnasio y no ir.

Transforma tu salud decidiendo en qué disciplina quieres vivir.

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