A buenas preguntas, buenas respuestas.

By 17 junio, 2018octubre 26th, 2021Prensa

Con este titular y con la premisa de formar parte del gremio de psicólogos parece que lo que quiera decir sea que nos debemos preguntar muchas cosas y que lo único que nos proporciona respuestas sea la psique, pero no es así. No es así porque nos han diseñado con cabeza y con corazón para que ambos se entiendan y puedan convivir en equilibrio dentro de nuestro cuerpo. Y os estaréis preguntando cuál de los dos es el que manda, pero esa pregunta es igual de absurda que preguntarle a un niño ¿qué prefieres a mamá o a papá? Preguntar eso, a parte de ser ridículo es muy dañino para cualquier niño, igual de dañino que es intentar controlar la mente o evitar al corazón de nuestro niño interior.

La pregunta de si hacerle más caso a la cabeza o al corazón nos la hemos hecho todos como protagonistas, pero los psicólogos nos encontramos con esta realidad dual como espectadores en casi el 100% de nuestras visitas. Aunque cada psicólogo esté especializado en algo distinto si hay algo que nos encontramos de la misma forma son los procesos psicológicos que nos definen como seres humanos, los cuales dependiendo de qué emoción los despierte nos movilizan o nos paralizan. Cognición, emoción, ¿en qué orden? Que más da el orden, de lo que se trata es de que no se repitan las mismas situaciones una y otra vez, ¿o no? Evolución.

Evolución la que noté hace unos días cuando se repitió algo que hacia años que no se daba igual al 100%. Nos reunimos aquellas cinco jóvenes e inexpertas estudiantes de psicología que éramos mientras estudiábamos y experimentábamos con nuestras propias historias de universidad. Hoy en día  la realidad ha cambiado, todas ejercemos (cuatro en Barcelona y una en Santander) pero parece ser que juntas continuamos teniendo los mismos roles por haber creado de aquella etapa una pequeña gran familia. ¿Qué quiero decir con eso? Pues que a veces dentro de una misma família, relación de pareja, de amistad o laboral se crean unas sinergias que si no se respetan las necesidades individuales y la independencia de cada uno de los miembros puede que nazcan emociones que paralicen o que obstaculicen la libertad de pensamiento y de decisión. Esto sucede igual en las sociedades, muchas paralizadas de manera absurda.

La cena duró mas de cuatro horas, y la verdad es que pasó lo de siempre, lo pusimos todo encima de la mesa como cuando estábamos de exámenes, lo personal y lo profesional todo mezcladito, donde la gran diferencia es que ahora el exámen es hacer bien nuestro trabajo cada día y que a nivel personal los grados de compromiso y de responsabilidad son diferentes. Lo sorprendente fue que aunque cada una de nosotras nos hayamos especializado en algo distinto y nos hayamos distanciado por haber creado nuestra vida real, estamos totalmente de acuerdo en las bases de una buena praxis que viene a ser la misma que la de la gestión de nuestros asuntos personales. La emoción, el reconocer qué sucede y qué sentimos, la base de todo que hará que pienses y duela menos, y decidas a actúes más. ¿Y porque digo que es la misma base? Pues porque (psicólogos o no) llegamos al otro hasta donde hemos llegado a nosotras mismos. Como veis la terapia cognitivo conductual no es nuestra arma de poder, porque aunque la psique tenga mucho poder ante nuestros actos, no tiene ningún sentido si no va guiada de una emoción.

Otra cosa en la que coincidimos, y que antes unas lo tenían más claro por ser más espirituales, es que las cosas suceden si tienen que suceder, que el pensamiento puede ser una arma para vivir tranquilo y agradecido o por el contrario todo lo que no entre en tu estructura mental rígida causará problemas funcionales en tu día a día. Porque la conclusión fue esta, el día a día, cómo vivimos el día a día, lo más importante para que las cosas sucedan de manera natural.

Pero vamos a lo que iba, buenas preguntas, buenas respuestas. Pasado, presente, futuro, que más da el orden, buenas preguntas. Estas las hago como psicóloga pero cada uno debe encontrar su manera de preguntarse para no autoengañarse de manera no funcional. El autoconocimiento es el inicio de la aceptación y la aceptación el inicio de cualquier evolución. Solo un apunte, soy fan de los autoengaños que son funcionales si en ningún caso le hacemos daño a nadie.

Pasado.

¿Alguna vez hubo un momento en el que te apeteciera …?¿Alguna vez hubo un momento en que pudiste…?¿De qué te has dado cuenta en base a tus prioridades en este momento de tu vida?¿Qué te ha funcionado en el pasado?¿Qué es diferente ahora de cuando disfrutabas de…?¿Qué fue o era diferente para ti entonces? ¿Cuál es tu historia? ¿Cómo te verías a ti mismo si cambiaras esa parte de la historia? ¿Quién serías?

Presente.

En este momento presente, ¿qué sensaciones emocionales puedes identificar? ¿Y físicas? ¿Qué te está presionando más en estos momentos? ¿Ahora?¿Qué está pasando? ¿Dónde te sientes atrapado? ¿Qué es lo más cómodo para ti acerca de la situación en la que estás ahora?

Futuro.

¿Cómo te sentirás de diferente una vez tengas la solución? ¿Qué podrías hacer si…? ¿Cuál seria el verdadero primer síntoma de que las cosas estarían volviendo a la normalidad?¿Qué sucedería si rebajaras tus expectativas? ¿Y si las aumentaras? ¿Cómo te sentirías si…?¿Cómo te sentirías si hubieras pasado ya por ello..? ¿Tu miedo aumentaría o disminuiría? ¿Cómo seria el éxito? ¿Cuál seria el resultado si…? ¿Qué te dice de ti todo esto?

Podemos ir bastante más allá, pero si ves que todas estas peguntas aún no te transportan a ninguna emoción de base, no intentes darle más vueltas o te vas a a marear de tanto pensar. Sin eso no es que no haya buenas respuestas, sino que no hay preguntas que valgan.

Por que por mucho que pase el tiempo, hay cosas que no cambian. Entiéndeme, entiéndelo.

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